SINALOA EN EL SIGLO XIX.
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La consumacion de la Independencia.

Después de los movimientos insurgentes, los habitantes de la provincia de Sinaloa se sumieron en una completa resignación con el régimen colonial. Así lo sostiene el historiador Antonio Nakayama en su artículo INDEPENDENCIA DE SINALOA. También informa que en 1821 Alejo García Conde ya no residía en Arizpe sino en Durango y el obispado de Sonora era llevado con mano férrea por el carmelita descalzo fray Bernardo del Espíritu Santo, y en Sinaloa regia como comandante militar de brigadier don Antonio Cordero.

Hacia 1821 los años de guerra habían debilitado la economía del país y sobre todo la actividad minera. Algunas minas fueron abandonadas y otras se inundaron. Para 1820 la extracción de minerales había descendido a casi una tercera parte del promedio de los 10 años anteriores.

Los dueños de minas sufrieron en esa época un golpe del que ya no volverían a recuperarse. La agricultura también había padecido. Se calcula que la producción en las haciendas bajo en 1821 casi a la mitad. Por lo tanto, los impuestos y los ingresos del gobierno virreinal y hasta los intereses de la iglesia se vieron afectados.

En esa época, después que las rebeliones populares habían sido aplacadas, los criollos acomodados, quienes en un principio se opusieron al movimiento de la independencia, pensaron que podían suplantar a los peninsulares en la dirección del gobierno, y además ya no estaban dispuestos a seguir enviando contribuciones a España. Por otro lado, durante los años de la revolución había surgido el ejército como grupo dominante. Así, por distintas razones, tanto los propietarios criollos como la iglesia y el ejército estaban cada vez más dispuestos a cambiar la situación, para defender sus intereses. Querían una independencia diferente de aquella por la cual habían dado si vida Hidalgo, Morelos y muchos mas.

En 1821, el coronel realista Agustín de Iturbide, que se habían destacado combatiendo a los insurgentes en unión de un grupo de clérigos, militares, comerciantes y gente del de la profesa, con el propósito de declarar la independencia, ya que en España había triunfado la revolución de Cádiz, la cual haría perder sus privilegios a los españoles dueños del poder económico y político en la Nueva España.

Se comisiono a Iturbide para combatir a Vicente Guerrero, principal caudillo insurgente que aun como Iturbide no pudo vencer a Guerrero, le propuso consumar juntos Plan de Iguala o de las Tres Granitas, y el 24 de febrero de 1821 se hizo público, invitando a la gente a probarlo.

Cuando se lanzo el Plan de Iguala se encontraban en la guarnición del real del rosario el coronel Fermín de Tarbe y era cura de la parroquia el fraile agustino Agustín José Chirlin. El coronel Tarde, al tener conocimiento decidió tomar el partido del Plan de Iguala y se comunico con el cura y con el alcalde del real del Rosario. El fraile juro públicamente la independencia en la parroquia. Como el brigadier Antonio Cordero no quiso reconocer el movimiento, El coronel Tarde fue proclamado comandante militar y jefe político de las provincias, e inmediatamente envió a comunicaciones a Iturbide, a Pedro Celestino Negrete (jefe realista que se había adherido al plan de Iguala en Guadalajara), y a fray Bernardo del Espíritu Santo, quien conocía a Iturbide pero como buen español no como era partidario de la independencia y comenzó a escribir a los párrocos de su diócesis enviándoles instrucciones para que por ningún motivo fueran a tomar parte en el movimiento ni a prestar ayuda al coronel Tarbe.

Mientras tanto, el coronel Tarbe organizaba tropas en los caminos de la Sierra Madre Occidental y en el puerto de Mazatlán para evitar que el teniente general José de la Cruz , defensor de la ciudad de Durango, pudiera emprender la retirada por ese rumbo.

Antonio Nakayama explica así los hechos finales que llevaron a la consumación que llevaron a la consumación de la independencia en Sinaloa: la decisión del mariscal Alejo García Conde de abrazar la causa del Plan de Iguala vino a terminar con todas las resistencias con que la lucha por la libertad pudiera tropezar en Sinaloa, pues el día 27 de agosto de 1821, escribió un carta a fray Bernardo del Espíritu Santo, urgiéndole a jurar la Independencia conforme al plan de Iguala, y en nueve días después de que Iturbide entrara victorioso a la ciudad de México, el ultimo reducto de la dominación española en el noroeste, personificado en el obispo de Sonora, se derrumbo cuando este, acompañado del clero que se encontraba en Culiacán, juros la independencia.

Un año después de que las autoridades españolas reconocieron las Independencia, las dos provincias, parte del imperio Mexicano con el nombre de provincia de Sonora.